Legal
¿Puede un extranjero comprar propiedad en Colombia? Qué se exige exactamente
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Sí. La ley colombiana no restringe la propiedad extranjera de inmuebles urbanos. Un extranjero no residente compra en las mismas condiciones que un ciudadano colombiano: dominio pleno, registrado a su nombre, sin socio local, sin testaferro y sin inversión mínima. Las restricciones que existen aplican a tierras en zonas de frontera y a ciertas áreas costeras y protegidas, y también aplican a los colombianos.
Lo que realmente necesita
- Pasaporte vigente. Es su documento de identidad ante la notaría y el registro.
- NIT expedido por la DIAN. Se obtiene sin residencia y es necesario para figurar en la escritura y pagar el predial.
- Una ruta bancaria colombiana o una operación de cambio registrada, para que el dinero que entra quede declarado ante el Banco de la República.
- Un poder, apostillado y traducido, si no viajará a firmar.
La residencia no entra en esto
Comprar propiedad no exige visa y tampoco la otorga automáticamente. Son dos procesos distintos que se cruzan: una compra por encima de cierto umbral en salarios mínimos puede sustentar una visa de inversionista, pero la compra es válida aunque nunca la solicite. No permita que le cobren ambos como un solo paquete.
El paso que más se omite es la declaración de cambio. Si la omite, el dinero está legalmente en el país pero no registrado como su inversión, y eso es lo que dificulta sacarlo después.
Documentos que debe ver antes de firmar
Pida el certificado de tradición y libertad con menos de treinta días y lea las anotaciones de abajo hacia arriba: muestra cada propietario, hipoteca, embargo y servidumbre inscritos. Pida el paz y salvo de predial y de administración, porque las obligaciones impagas siguen al inmueble y no al vendedor. Si es proyecto en construcción, pida la licencia de construcción y el contrato de fiducia.
Cuánto tarda
Para una unidad terminada con títulos limpios y fondos ya en Colombia, de cuatro a ocho semanas entre oferta y registro es normal. La variable casi nunca es la notaría: es el tiempo que tarda su banco en mover el dinero y el que tarda el vendedor en producir papeles que asumía que nadie leería.



